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El criminólogo Athens. Por qué asesinan

El criminólogo Athens. Por qué asesinan

Según Camus, (1962) en la sociedad no debe haber ni víctimas ni victimarios. Paradójicamente, sin embargo, según Richard Rhodes (1999), el asesino es ambas cosas: víctima y victimario. 

Esta teoría se describe en el libro ganador del Premio Pulitzer de ese año, Por qué asesinan, los descubrimientos de un pionero criminólogo (Why they kill, The Discoveries of a Maverick Criminologist), basado en la historia y trabajo del conocido criminólogo de Estados Unidos, el Dr. Lonnie Athens, él mismo víctima de la violencia doméstica. Athens se preguntó por qué algunas personas se vuelven violentas, mientras que otras no; a partir de sus observaciones con presos, describe el proceso de “violentización”, como lo llama él, o sea, los pasos en los cuales la violencia doméstica convierte a un niño en asesino. (p. 127). 

El proceso consta de cuatro etapas (pgs 112-140): “En la primera etapa se maltrata al niño de tal manera que, en algún momento, él o ella se da cuenta de que nadie lo va a proteger, ni siquiera el mismo sistema que es responsable de su bienestar, que debe maltratar, violentar a otros, o los otros lo maltratan y violentan y, finalmente, mediante la realización de tal abuso y sufrimiento, se convierte en un violento perpetrador”. Las etapas del proceso se describen de la siguiente manera: 

Primera Etapa: “brutalización” 

Esta es la etapa en la cual el sujeto es forzado primero a someterse por un miembro de su grupo primario, la cual tiene tres pasos: 

Violenta subyugación: el sujeto debe cumplir con una orden o enfrentar un castigo físico o verbal, (página 112). En la coacción, si la violencia no termina con la sumisión, en represalia, la figura de autoridad continúa con la violencia para obtener la sumisión o el respeto a largo plazo. 

 Segunda Etapa: “Horrificación” personal 

El sujeto debe experimentar el sometimiento violento de un miembro de su grupo primario: “madre, hermana o hermano o un amigo muy cercano”. Esto le genera conflicto en el sentido de que el sujeto comienza a sentirse culpable y agobiado por la impotencia. 

Tercera Etapa: Entrenamiento en violencia 

Alguien insiste en que el sujeto debe defenderse por sí mismo, depender sólo de sí, porque es su “responsabilidad personal”, que no pueden eludir; que debe cumplir independientemente si va a atacar a alguien. Los medios de entrenamiento varían, y puede haber más de un entrenador a la vez. Los métodos incluyen: hacer alarde, de sus

acciones violentas “a través de historias o narraciones”; ridiculizar, que “promueve la violencia a través del desprecio y la burla”; forzar, “algunos entrenadores amenazan a los novatos, no con el castigo psicológico, como el ridículo, sino con el castigo físico”, por ejemplo: “Ponte de pie y lucha, o yo mismo te pego”. 

Cuarta Etapa: beligerancia (págs 125-128) 

Asume la responsabilidad personal por detener su propia brutalización. “¿Por qué no he hecho nada para detener mi propia subyugación y la de mis seres queridos?” “Su problema finalmente se cristaliza por completo en su mente”, comenta Athens. El sujeto entiende claramente por primera vez que debe encontrar la forma de evitar que la gente lo maltrate. Es como si, sólo ahora, ha escuchado lo que su entrenador le había estado diciendo todo el tiempo: “Hay que recurrir a la violencia porque a veces es necesario en este mundo “. 

Actos de violencia

“El sujeto brutalizado resuelve usar la violencia seriamente, pero con una calificación importante: decide usar la violencia solo si es seriamente provocado y solo si cree que tiene una posibilidad de salir ileso”. Paulatinamente, crea confianza en su propio desempeño violento.


Lic. Celina García 
celina@ceppacr.org